miércoles, febrero 05, 2014

Acoso sexual callejero

Creo que cualquier persona que conozca las dinámicas sociales colombianas tendrá conocimiento de lo que voy a escribir a continuación, dado que son hechos recurrentes y evidentes en la cotidianidad del país. Me abstuve de hablar de esto por un buen tiempo porque a veces puedo ser repetitiva con el tema, pero dadas ciertas condiciones, me veo en la necesidad de hacerlo. Acá quiero expresar pensamientos y consideraciones respecto al comportamiento inadecuado en la calle de los hombres adultos colombianos hacia las mujeres. En palabras coloquiales, en este post me refiero a los "viejos verdes" y digo lo que pienso de ellos.
A manera de aclaración: acá se encuentras apreciaciones basadas en observaciones personales, no son datos exactos ni extraídos de estudios.

Acoso sexual callejero
Para empezar quiero describir grosso modo la situación a la que aludo. Es muy común que cuando una niña o mujer de, digamos, entre 14 y 40 años, sale a la calle sola o en compañía de otra mujer contemporánea en edad, se vea expuesta a gran variedad de comentarios, miradas, sonidos y gestos sexualmente ofensivos y vulgares por parte de los hombres. Este tipo de comportamiento es una forma de acoso sexual (acoso sexual callejero), porque hace sentir incómoda e insegura a la mujer objeto de él, atentando contra su integridad psicológica. Las edades de las mujeres víctimas del acoso sexual callejero pueden variar grandemente, pero creería yo que el rango que mencioné anteriormente recoge a gran parte de las víctimas. Y las edades de los agresores, por mis observaciones, suelen ser de más de 35 años. Las prácticas de acoso sexual incluyen miradas, gestos sexuales, frases obscenas, silbidos, caricias o agarres del cuerpo de la víctima o del propio agresor, y exhibición de las partes íntimas del acosador.

Claramente, no solo los hombres acosan sexualmente solo a las mujeres, también hay hombres acosadores de otros hombres y mujeres acosadoras de hombres y de otras mujeres. Pero en este post me centro en el acoso sexual callejero que hacen los hombres a las mujeres en Colombia, porque me parece que es algo muy común y socialmente tolerado.

Los acosadores
Quiero hacer algunas apreciaciones sobre los acosadores desde mi experiencia. En el primer párrafo usé la expresión "viejos verdes" para referirme a ellos porque es comúnmente usada en el contexto desde el que escribo para denominar a los acosadores sexuales callejeros. Estos hombres usualmente son adultos de 40-60 años de clase social media o baja que no tienen mejor ocupación que estar en un andén, una plaza, un parque... viendo pasar mujeres y siendo obscenos con ellas. Suelen tener una buena presentación personal, esto es en el sentido de que usan buena ropa y no huelen mal. Generalmente son lo que llaman "adultos maduros", ya que tienen edad suficiente para entender lo que es y no, socialmente aceptado. Es menos común que un hombre más joven, 15-39 años aproximadamente, de clase media, tenga un comportamiento acosador; no obstante, es más habitual que los hombres acosadores de estas edades pertenezcan a una clase social baja.

Aparto una última apreciación porque me parece notable. Considerando que los habitantes de la calle son discriminados, menospreciados y tomados por incivilizados por la mayoría de personas fuera de su situación, quienes se creen superiores y más dignos que ellos; me parece interesante recalcar el siguiente hecho: de todos los hombres que alguna vez han sido obscenos conmigo en la calle por yo ser mujer, creo que solo 3 han sido habitantes de la calle. No sé cuál sea la experiencia de otras mujeres, pero esa es la mía. Estoy diciendo que de incontables acosadores sexuales callejeros a los que me he visto expuesta, un porcentaje mínimo, muy mínimo, es el que representan los habitantes de la calle que alguna vez me han hostigado. A mi parecer, en este sentido, son más educados o respetuosos los habitantes de la calle que los "hombres maduros y civilizados".

Las víctimas
Recientemente hubo un programa en la televisión nacional que presentaba experimentos sociales para observar las dinámicas de los colombianos respecto al acoso sexual callejero. Por motivos diversos y afortunados, lo vi. Los experimentos tenían como objetivo determinar si la gente justificaba el acoso sexual callejero por la forma en que la víctima se viste. Tristemente, en mi país existen muchas personas, tanto hombres como mujeres, que creen que la forma en que una mujer se viste, justifica que se le violente sexualmente. Esto no debe ser así. Una mujer puede llevar puesto lo que se le antoje, inclusive, puede no llevar nada puesto (consecuencias legales aparte), y esto no le da derecho a nadie de agredirla sexualmente. Sí, una mujer que usa minifaldas o lleva escotes atrae más atención de acosadores que una mujer que se viste sin dejar ver piel. Pero eso no justifica la violencia. Existe libertad de expresión y libertad del desarrollo de la personalidad, la autonomía en la forma de vestir hace parte de esas garantías y no es correcto que las mujeres en Colombia deban renunciar a ellas porque un montón de hombres que no saben comportarse no quieren aprender a respetar.

Lo anterior lo quiero ilustrar como sigue. Una persona tiene un celular de alto costo, recibe una llamada en la calle y luego guarda su celular en el bolsillo o en la maleta, después, un ladrón le roba su celular. Creo que en esta situación la mayoría de personas estamos de acuerdo en que el ladrón no tenía derecho de robar el celular de esa persona, inclusive cuando la víctima dejó ver su celular en la calle. Pues bien, el hecho de que una mujer muestre su cuerpo más que otras, no le permite a nadie que la acose sexualmente. Creo que el paralelo es comprensible.

Por otro lado, los acosadores no solo hostigan a las mujeres que dejan ver mucha piel, ni solo a las mujeres con cuerpos perfectos, ni solo a las jóvenes, ni solo a las de senos o trasero o piernas grandes. Una mujer puede ir vestida de la forma más cubierta posible, y aún así, recibir comentarios y gestos desagradables. Una mujer puede considerarse muy vieja para ser sexualmente atractiva, y llevarse varias sorpresas con algunos hombres por la calle. Y lo que escribo, lo escribo porque he sabido de mujeres cercanas que se han visto en casos como estos. Así que, considerando todo lo anterior, pienso que la víctima no tiene no tiene la culpa del acoso.

¿Por qué sucede?
Bueno, yo no tengo la autoridad ni los conocimientos necesarios para decir por qué se da el acoso sexual callejero en Colombia, pero me atrevo a especular al respecto y a sacar mis conclusiones personales. Al fin y al cabo, este es mi blog: mi blog, mis reglas.

Lo primero que se me viene a la mente cuando se tratan estos temas es, lo de siempre, el machismo en Colombia. Pero no voy a ahondar en este punto porque creo que de eso ya se ha dicho demasiado. Además, las mujeres toleramos mucho el machismo, así que, la culpa de esto es de todos los colombianos vivos y de muchos muertos.

Lo segundo, para mí, es que los colombianos solemos ser muy morbosos. Solamente miremos los noticieros, la prensa, el arte que se vende más: amarillismo. Nos gustan los periódicos que muestran toda la sangre de los accidentes, los noticieros que cuentan hasta el dato más íntimo de la vida de los famosos, la música más vulgar que hable de sexo o beber o matar. No es nada raro, entonces, que cuando se trata de sexo, el morbo siga presente, por eso nos encantan los chistes verdes y las conversaciones de doble sentido.

Y esto del morbo me lleva a concluir un tercer porqué: la inmadurez, particularmente, la inmadurez sexual y social masculina. Desde la adolescencia, la mayoría de hombres suelen ser más instintivos respecto al sexo que la mayoría de mujeres y muy frecuentemente asocian muchas frases e imágenes cotidianas con sexo. Claro que esto también pasa con las mujeres, pero los hombres lo hacen mucho más notable. El problema es que parece que muchos varones siguen siendo inmaduros sexual y socialmente por el resto de su vida. Todos esos hombres que viven diciendo y haciendo obscenidades, parece que nunca hubiesen tenido sexo en su vida, que nunca hubiesen visto una mujer desnuda ni en fotos, que no conociesen norma de urbanidad alguna. Les causa tal novedad y curiosidad todo lo referente al cuerpo femenino y a la sexualidad que no pueden comportarse maduramente al respecto, ni en público. Creo, entonces, que los acosadores sexuales callejeros, son inmaduros, social y sexualmente.

Además, hay una cuarta causa de esta situación que también constituye un agravante considerable: el acoso sexual callejero es tolerado en Colombia. Es entendible que las personas no intervengan ante algunas situaciones de acoso, o que las mujeres no siempre respondan a las hostigaciones, ya que entrar a discutir o a contraatacar a un acosador en el acto puede parecer peligroso. Sin embargo, algunos valientes se arriesgan a hacerlo y les celebro. Pero también se pueden emprender acciones más sutiles en contra de dicho acoso. Lo mínimo que se puede hacer, es crear consciencia entre la población de que se debe respetar a todas las personas en todo momento sin importar su sexo o su manera de vestir, y de que ser obscenos es muestra de inmadurez.

Conclusiones:

  • La víctima del acoso sexual callejero no tiene la culpa de la agresión.
  • Los acosadores sexuales callejeros son inmaduros social y sexualmente.
  • El acoso sexual callejero en Colombia tiene un trasfondo sociohistórico que dificulta su mitigación, pero no la imposibilita; por lo que hago un llamado a que se difunda un mensaje de respeto hacia todos y, especialmente, dado el tema, de respeto sexual hacia la mujer.

Este post es un poco más extenso de lo usual y aún así deja muchas apreciaciones por fuera, pero creo que eso es lo principal que quería y necesitaba decir. Dejo dos videos cortos sobre el tema que complementan e ilustran:
Este dura 1:00 http://www.youtube.com/watch?v=X3Hrgx2P7Ng
Y este dura 4:17 http://www.youtube.com/watch?v=o64x9Ie7E9Q

El contenido refleja las opiniones personales de la autora y no está escrito con el ánimo de ofender a nadie. Todos los comentarios son bien recibidos siempre que sean constructivos.

lunes, diciembre 30, 2013

Palabras de fin de año.

Hola gente, como sabrán, mañana es el último día de este 2013 y quería hacer un post por la ocasión para escribirles unas cuantas cosillas.

Primero, les quería agradecer porque este es el primer año en el que me dedico seriamente a un blog (de hecho, a dos) y ustedes, en parte, han hecho posible eso. Ustedes se toman el tiempo de leer las publicaciones en mis blogs, de hacer comentarios y de recomendarme en sus redes sociales, y por eso, sinceramente, muchas gracias.

Por si no saben, el blog más importante para mí (de los dos que tengo) es Creaciones de Nathaly, en el cual comparto algunas de mis creaciones literarias; es el más importante, precisamente, porque es en el que doy a conocer mi trabajo serio de escritura. Este blog, Hey it's HER blog, es más personal y me dedico a poner en él mis opiniones y las pendejadas que se me ocurren sobre temas que me llaman la atención de experiencias cotidianas; por eso le doy menos importancia, porque la escritura de este blog no tiene rigor literario. Sin embargo, aunque aprecie más un blog que otro, realmente me hace feliz saber que a ustedes les gusta lo que escribo en cualquiera de los dos blogs. Honestamente, no crean que solo estoy siendo aduladora, cuando alguien me felicita, personalmente o por redes sociales, por mi trabajo en estos blogs, quedo con una sonrisa grandota, mi estado de ánimo mejora notablemente por el resto de día y les cuento a mis seres cercanos sobre eso. Así que, de nuevo, muchas gracias por leerme, aprecio mucho que se interesen en lo que escribo.

Por otro lado, este año se acabó. Yo, personalmente, me siento satisfecha por este año y, como sea, ya lo que fue, fue. Creo que me esfuerzo lo suficiente por hacer de cada año un año diferente al anterior en el que pueda aprender nuevas cosas y realizar mis propósitos, y no simplemente le pido a la vida que me sorprenda o que mejore; pienso que eso es lo que me garantiza un balance de fin de año satisfactorio. Espero que ustedes también puedan hacer un balance satisfactorio y que empiecen el 2014 con el pie derecho y que lo continúen con el pie derecho hasta el fin.

No obstante, si su balance no es satisfactorio, les sugiero que no se pongan a lamentarse por lo irremediable y que mañana, en vez de atragantarse con uvas, ponerse calzones amarillos, salir a pasear con maletas por la cuadra, llenarse los bolsillos de lentejas; disfruten la noche y revisen seriamente los aspectos de su vida que necesitan ajustes. Y espero que no sean tan descarados de simplemente hacer un plan de cambio y guardarlo en el cajón de la mesa de noche, o de solo pedirle al 2014 que los sorprenda (me disculparán si es muy evidente mi odio hacia esas peticiones a los periodos de tiempo de que los sorprendan) y quedarse todo el año quejándose y esperando que un milagro pase, sin trabajar ni hacer ningún cambio significativo en su vida. Ya Einstein decía: "Si quieres cambio verdadero, pues camina disti-Ah no, eso es de otra gente... pero entienden la idea.

No siendo más, buena nochevieja (creo que es la primera vez en mi vida que uso esa palabra) y mis mejores deseos para ustedes para el próximo año. Hagan lo que se les dé la gana con sus vidas, pero respeten las ajenas. Y, por Zeus, ¡no le pidan al año o a los meses que los sorprendan!

lunes, diciembre 16, 2013

Tipos cursis de mujer.

Conquistar a una mujer no es una tarea tan difícil, lo básico está en ser detallista. Esto es relativamente simple una vez que se comprende que a todas las mujeres (si no, a un 99%) les gusta algo cursi. El punto está en saber cuál es ese algo, qué tipo de cursilería le gusta a cuál mujer (eso es lo difícil).

Este post surgió luego de una cadena de pensamientos que me hizo dar cuenta de que, en el fondo, a todas las mujeres nos gusta algo cursi, solo que de diferente forma, y que si no se logra conquistar a una mujer es porque no se usan las tácticas adecuadas de conquista. Así que si usted, querido lector o querida lectora, intenta conquistar a una mujer y no ha podido, este post seguramente no le va a ayudar, pero sé que le va a interesar. Procederé a hacer una breve, incompleta e inexacta taxonomía de los tipos cursis de mujer, que puede dar ideas sobre cómo proceder con ellas.

Tipo 1: Estas son las típicas niñas que se derriten con frases como "eres lo más lindo que me ha pasado en la vida", "yo sin ti, me muero", "te quiero hasta las estrellas y de vuelta" y todas esas mierdas dichas prematuramente. Diría que a este tipo de chicas se les trama fácilmente con lo material y les valen más las palabras que las acciones.

Tipo 2: Las encontradas en esta clasificación son un poco más refinadas que las del tipo 1 porque ellas ya exigen bibliografía. Es decir, vaya a una página de Acción Poética y encuentre lo necesario para "flecharlas". Un "no sabe cómo valoro su sencillo coraje de quererme" o un "andábamos sin buscarnos pero andábamos para encontrarnos" (frases que muy probablemente he citado con errores) o alguna otra frase de algún autor reconocido será una ficha clave en la conquista de una de estas niñas. Diría yo que en el proceso con ellas se debe incluir una linda tarde de cine o helado, ya que para ellas cobra un poco más de importancia los hechos que los dichos.

Tipo 3: Las frases cursis para estas mujeres son una mezcla de ingenio, complejas analogías y realismo; que reflejan el intelecto de quien las dedica y permiten apreciar lo más objetivamente posible sus sentimientos. Para ellas la bibliografía ya no es necesaria, la frase puede ser autoría del pretendiente, pero debe llevar esos elementos. Algo como "soy vulnerable a tu lado más amable" puede funcionar con ellas. Sin embargo, diría que son impredecibles y que cada una puede tener un tema que las debilite especialmente (el espacio, el mar, la naturaleza, la literatura, los colores, la revolución... bueno, entienden mi idea) y que conviene conocerlo, pues la frase debe tener elementos de ese tema para que funcione y no les parezca simplemente una cursilería hostigante más. Con ellas ciertamente importan más las acciones que las palabras y no será fácil llegarles.

Podríamos decir que algún tipo es más o menos cursi que otro, aunque nos estaríamos equivocando. No se puede hablar de más o menos cursilería, solo de cursilería, punto. Lo que pasa es que lo cursi puede tomar diferentes formas, pero, básicamente, su objetivo general siempre es empalagar los pensamientos.

Esa es la clasificación que propongo desde mi subjetividad. Creo que una mujer puede atravesar por todos o algunos de estos tipos cursis en su vida, evolucionando e involucionando (interprétenlo como quieran); o puede tener un solo tipo a lo largo de toda su vida. Entonces, es conveniente saber en qué tipo cursi se encuentra, en el momento, la mujer que le atrae para saber qué tácticas usar con ella, aunque puedan ser inútiles de todas formas. Mi pesimismo es en razón de que creo que en ocasiones la causa está perdida. Sin embargo, eventualmente, lo que falta solo es un cambio de estrategia y voilá.

Espero que encuentren acertada la publicación, así sea solo un poco. No siendo más, doy por concluido esto. Traten de ser buenos prójimos o, al menos, no ser del tipo 1.

sábado, diciembre 07, 2013

Después del colegio, no más colegio.

La época del colegio es sin duda, una época resaltable en la vida de todos quienes han pasado por ella. El final de esa época es un acontecimiento esperado y celebrado: la graduación.
El grado es esa fecha que se espera desde que la promoción inmediatamente anterior a uno se gradúa. Uno inicia grado 11 con el deseo de terminarlo sin sentirlo, con pocas ganas de aprender y con una meta genérica y, en ocasiones, única, graduarse.
Los profesores suelen decir que los estudiantes de grado 11 no hacen nada y que se creen los dueños del colegio por el simple hecho de estar en su último año. Y tienen razón. Pero es que así debe ser: uno ha comprado su credencial de permanencia en esa institución, es un cliente estrella, un accionista mayor.
Uno no quiere tener las mismas molestias de los años anteriores en 11 por varias razones: uno ya se conoce a los profesores y sabe cómo mani... llevarlos; uno ya es un veterano en el colegio y se vuelve como los ancianos que no quieren que les den órdenes porque ya pasaron lo que tenían que pasar; y porque nuevas molestias son propias de ese último año, como las pruebas de estado y la decisión de la continuación de la vida académica o laboral, que son suficientes para querer evadir toda molestia previa. Y estas dos nuevas inquietudes son más efectivas que las anteriores para hacer intranquila la vida del pobre estudiante de 11, porque no comprometen solo la vida escolar inmediata, sino gran parte de toda la vida futura. Así que los estudiantes de 11 tienen todo el derecho a no querer hacer nada, creerse los dueños del colegio y contar los días para graduarse.
Pero bien, cuando por fin llega el esperado grado aparece esa cosa detestable llamada ceremonia de graduación. Tal ceremonia es un acto absurda y extremadamente protocolario en el que se reúnen todos los seres ansiosos por adquirir el boleto de libertad del colegio, los docentes, directivos y administrativos encargados de formalizar tal libertad y todos los interesados (o presuntos interesados) en dicho evento de formalización. Se hacen mínimo dos discursos tediosos, con falsos deseos, algunas buenas palabras verdaderas y, ocasionalmente, por qué no, un poco de sarcasmo finamente disimulado. Luego se procede a llamar uno por uno a todos los graduandos y se les ve desfilar para recibir unos papeles y dar besos, abrazos y apretones de manos de formalismo. Honestamente, esa es una fecha importante, pero exageran con tanto ceremonial. El protocolo es aburrido, innecesario y en las galas donde abunda, escasean las palabras sinceras.
En fin, luego de superar el impacto de saber que se deja el colegio, los sentimientos hacia el mismo empiezan a involucrar odio (sí, más). Es decir, mientras se está en el colegio, el odio está: uno se queja mucho, hay muchas cosas y muchas personas que aborrece, pero también hay cosas que le gustan: ver a los amigos, hacer recocha con los amigos, más cosas con los amigos, alguna clase. Sin embargo, cuando uno deja el colegio, se empieza a notar que había más cosas para odiar que no había odiado debidamente antes, como ver materias en las que no se está interesado en lo absoluto, o que le quieran meter ideologías en la cabeza a uno. Y el cambio de un ambiente opresivo y punitivo, a uno más libre (usualmente), hace que sea un poco descabellada la sola idea de volver a soportar tal sistema educativo, y que las cosas que se aman del colegio sean más eventos pasados que características del mismo.
Entonces, uno terminará odiando el colegio indudablemente. Sin embargo, aún siente algún cariño, así sea a causa de las personas conocidas allí, y de vez en cuando extraña estar con los compañeros en uno de esos momentos de grupo que seguramente sí se extrañan. Pero aunque uno tenga buenos recuerdos de la época colegial, está convencido de no querer volver.
Este post es, principalmente, para los que están por graduarse o se graduaron este año, para que entiendan que es posible odiar y amar algo al tiempo, y que en breve lo experimentarán. De todas formas espero que viejos graduados y escolares puedan encontrarlo divertido y acertado, y que los que estén próximos a empezar 11 encuentren una justificación alcahuete y descarada para su actitud de me-vale-mierda-el-colegio.

sábado, noviembre 02, 2013

Locura

Loco. Demente. Chiflado. Lunático. Alienado. Insensato. Sin juicio. Fuera de sus cabales. Cuántas palabras para describir lo que no nos parece acorde con la norma de comportamiento. Cada época define sus criterios de normalidad basados en la razón, y todo quien se salga de ellos, será juzgado como loco.

Actualmente, entonces, ¿quién es el loco? Dirán que el habitante de la calle es un loco, o el artista apasionado, o el gay, o el demasiado alegre. Claro que también están los que no son locos, sino los que están locos; es decir que aún se pueden rescatar de la locura, porque su estado es temporal, no permanente. Y ¿quién está loco? Rumoran que el de temperamento cambiante, el de expectativas irreales, el celoso, y no falta el atrevido que afirma que todos estamos locos. Ante esa acusación, salta el defensor de la cordura y alega en favor de su perfección mental (iluso).

Pero ¿por qué tanta ofensa? En efecto, todos estamos locos, todos tenemos alguna peculiaridad de resaltar que nos hace locos. El hecho es que tememos que nos rotulen como locos muy seriamente, porque a los locos se les restringe sus derechos y se les encierra, y porque los locos están alienados y porque ha de ser horrible no tener razón.

Pero los que están encerrados no son los locos, y los que han estado encerrados no han sido necesariamente locos. Los encerrados son enfermos mentales, son personas a las que no se les puede culpar por sus acciones, porque sus acciones y responsabilidades se escapan de su control consciente. Y si están alienados es porque los que estamos afuera los hemos alienado: si apartamos a alguien de la sociedad, claramente le estamos alienando. Y no es que los locos no tengan razón, es que su razón es diferente a la que domina su alrededor. Esa frase, que se ha hecho cliché en los adolescentes gracias a las redes sociales, que dice: “No estoy loco, es solo que mi realidad es diferente a la tuya” (Lewis Carroll) es bastante cierta, de hecho. Un loco está loco porque los cuerdos lo dicen, por el hecho de ser diferente, de no cumplir con los parámetros que los cuerdos dictan para ser uno de ellos.

Pero entonces, si los que creíamos locos realmente, no están locos, sino que simplemente tienen una enfermedad, ¿quiénes son los locos de verdad? Bueno, pues por mucho que lo temamos, los locos somos los que no estamos encerrados, ya que somos los que en nombre de la razón hemos hecho las más grandes locuras, los que hemos encerrado y alejado a quienes no queremos ver porque perturban nuestra sociedad racional y productiva.

¿Que qué locuras hemos hecho en nombre de la razón? Bueno, enumerar guerras y catástrofes no sería breve, pero con unos ejemplos bastará para que entiendan: el holocausto nazi, las cruzadas cristianas, el “encierro” a los cubanos en su isla, la conquista a América, los falsos positivos de años recientes en Colombia, y podemos seguir nombrando locuras. Lo que quiero decir es que en nombre de la razón se ha asesinado, violado, secuestrado, robado y cometido muchos crímenes más, y quienes han hecho estas locuras son considerados cuerdos.

Cabe aclarar que cuando hablo de razón me refiero a los parámetros que tiene un contexto (una sociedad en una época) para funcionar como le conviene a los que tienen el poder de ese contexto. No me estoy refiriendo necesariamente a la razón intelectual como facultad del pensamiento humano.

Pero creo que no siempre hay que temer ser loco. Después de todo, todos estamos locos porque todos somos diferentes de algún modo resaltable que nos hace parecer locos para unos u otros. Además, la razón no siempre es el mejor estilo de vida. Como lo veo, en la sociedad contemporánea la razón está en ser capitalista y consumista, en vivir para producir y acumular riqueza, para alcanzar el éxito profesional y para tener los últimos adelantos de la tecnología. Entonces una persona que no tiene tiempo para detenerse y mirar lo lindo del cielo, que mantiene un ceño fruncido debajo de sus gafas, porque el computador le ha dañado la visión, pero su visión perdida fue un sacrificio necesario porque solo así puede trabajar para ganar dinero para adquirir entretenimiento que nunca puede disfrutar y asegurarse un buen nivel de vida para tener salud y seguir trabajando; esa persona es cuerda. Y si alguien tiene el descaro de vivir sonriendo y de disfrutar de la naturaleza, ya es loco. Si alguien tiene el atrevimiento de apasionarse por el arte y de ver arte en cada elemento del mundo, ya es loco.

Así que no está tan mal ser loco desde que se sepa que esa locura se traduce en felicidad y bienestar propio y colectivo. Está peor robar para tener dinero y hacer fraude para obtener un trabajo de buen estatus social, pero claro, esto es aceptable porque es en pos de la razón. Lo importante es que siempre analicemos qué tan sensato es lo que la sociedad quiere que hagamos y qué tan feliz nos hace. Porque si la razón de la sociedad es nociva y nos hace infelices, ¡qué carajos, seamos locos! De todas formas nos van a juzgar.