viernes, noviembre 01, 2013

Colombia no es feliz.

Hace unas semanas salió en las noticias que Colombia ya no era uno de los países más felices del mundo, y pues eso dio pie a este post.

Lo del país más feliz del mundo, para mí, siempre fue una ilusión. Colombia es muy alegre, mas no feliz. Los colombianos que realmente somos felices (sí, me considero feliz) no somos tantos como para representar un gran porcentaje de estos 45 millones de hombres y mujeres que sufren por opción o forzosamente. Y quiero aclarar acá que no me refiero exclusivamente a las muchas personas que viven en pobreza o miseria, a aquellos que han sido secuestrados o desplazados, a quienes les han asesinado sus seres queridos, a las personas maltratadas y abusadas (que son quienes sufren forzosamente); me refiero también a los que sufren por amores contrariados y malogrados, a los que se esclavizan al dinero, la belleza y demás cosas mundanas que no pueden nunca tener de manera suficiente, a los que se quieren rebelar sin causa y solo logran frustarse, y a todos ellos que, a mi parecer, sufren opcionalmente. Es que a muchos de los colombianos les gustan hacerse los sufridos para obtener ventajas, y ellos mismos terminan creyéndose el cuento.

Y no solo son infelices aquellos que viven sufriendo porque quieren (que son muchos) sino también aquellos que viven guardando rencores y pensando en venganza. Yo me quedo aterrada de cómo alguien puede acumular tantos sentimientos negativos hacia otra persona y cómo pueden llegar a querer afectarla de tantas formas realmente serias. La gente en ocasiones considera crueles a quienes dicen lo que piensan directamente y sin maquillaje, pero muchas de estas personas "crueles" les basta expresarse para estar en paz; al contrario de muchas personas que nunca dicen nada, pero que viven planeando venganzas y haciendo malas acciones en contra de otras personas. Yo considero que no es necesario, ni positivo, seguir acumulando razones para odiar a alguien y para amargarse la vida, cuando ya las cosas han pasado. Es mejor continuar y hacer algo positivo por la vida.

Entonces, cuando yo escuchaba que Colombia era uno de los países más felices del mundo, yo siempre era escéptica a la noticia, porque a diario veo personas que no saben disfrutar la vida, que se enfocan en hacerle mal ambiente a los demás y en hacerse los sufridos y que, por ello, no son felices. Los colombianos somos muy alegres: nos encantan las fiestas, bailar, tomar, reunirnos con los amigos, asistir a festivales... pero esto no garantiza la felicidad real. La alegría es una emoción efímera que no se puede comparar con la felicidad, la cual implica vivir tranquilo y satisfecho con lo que se es, con lo que se hace y con la forma en que se hace.

Así que no es de extrañarnos que un estudio demuestre que los colombianos no son felices, el hecho es que aquel estudio que lo afirma se enfocó en los indicadores más próximos a dar cuenta de la felicidad, mientras que los estudios previos solo eran medidores de alegría. Confundir alegría con felicidad es como confundir nivel económico con nivel de calidad de vida.

Los invito a que intenten ser felices realmente y a abandonar todas esas tonterías que solo les amargan la existencia, a ver si así logramos una Colombia feliz. Olviden la violencia, la venganza, la autocompasión. Trabajen para lograr lo que quieren, cultiven las relaciones personales y disfruten la vida.

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